Historia
Hechos importantes acaecidos en la década del cincuenta y primeros años del sesenta, hicieron surgir la incipiente industria manufacturera nicaragüense, pudiéndose citar entre otros, la promulgación de leyes de fomento industrial y la decisión de los gobiernos de Centroamérica de realizar el programa de Integración Económica Centroamerica.
El empresario industrial sintió la necesidad de agremiación como una forma de unificar criterios para llevar a efecto la labor que le estaba siendo encomendada a este sector para el desarrollo económico y social del país.
De esta manera, en 1957 se organiza la Asociación de Industriales de Nicaragua, cuyos objetivos son los de promover el desarrollo industrial del país y representar los intereses del empresario manufacturero.
Esta asociación que nace adscrita a la Cámara de Comercio e Industrias de Nicaragua, se perfecciona y se establece como Cámara de Industrias de Nicaragua en 1964, teniendo siempre como objetivos fundamentales la coordinación y representación de los intereses del Sector Privado Industrial, la promoción del desarrollo industrial y atención de las necesidades del gremio.
Su organización le ha permitido orientar al empresario manufacturero en forma que aproveche las políticas de desarrollo nacional y regional Centroamericano que se han venido adoptando desde los años sesenta; inducirles en el cumplimiento de las leyes como una fórmula esencial para el desarrollo empresarial, y fomentar entre empleador y trabajador las mejores relaciones posibles, con lo que se logró crear un medio de paz social en el Sector Industrial, lo que fue muy conveniente en esa década, para impulsar el desarrollo industrial que se logró.
Con el surgimiento del mercado globalizado, la innovación tecnológica, las nuevas formas de producción industrial, su mercadeo y las nuevas regulaciones en materia financiera y tributaria, el sector industrial está cursando una etapa especial que demanda el trabajo conjunto de los Directores del Consejo Directivo de la cámara y de membresía para que la empresa manufacturera alcance los niveles de competitividad y crecimiento que demandan los diferentes procesos que se ejecutan dentro del esquema de globalización en el que participamos y que dan lugar al desarrollo de un comercio cada día más activo y competitivo.
Ese proceso comprende la ampliación de las zonas de libre comercio que se patentizan con la suscripción de tratados de libre comercio (TLC), que es lo que se ha venido negociando en los últimos años, y que tiene su máxima expresión en el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos de América con los países Centroamericanos y la República Dominicana. Esto obliga al mismo tiempo al desarrollo y perfeccionamiento del programa regional de integración económica que se plantea el desarrollo de una etapa más avanzada de ese proceso como es la Unión Aduanera, en la que necesariamente tiene que participar esta Cámara.